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Archive for 8 marzo 2012

Hace no mucho, J. Caravedo publicó una nota titulada Borges y Chesterton en la que se comentaba el artículo borgiano “Sobre Chesterton”, incluido en Otras inquisiciones. Con lenguaje más llano, este texto intentará refutar el segundo postulado de Caravedo.

Caravedo cita un fragmento del texto borgiano y lo comenta con cuidado de no contradecir sus reflexiones anteriores sobre las creencias del escritor inglés. Cito a Caravedo:

““[En] las aventuras del Padre Brown, […] quiere explicar, mediante la sola razón, un hecho inexplicable […] salvo que la ‘razón’ a la que Chesterton supeditó sus imaginaciones no era precisamente la razón sino la fe católica o sea un conjunto de imaginaciones hebreas supeditadas a Platón y a Aristóteles.”[4]

Como se ve lo dicho expresamente por Chesterton en Ortodoxia parece contradecir a esta tesis borgiana. En ningún sentido este autor podría querer desvanecer el misterio de lo inexplicable y tornarlo explicable. Al contrario, bien afirma que es necesario mantener y ratificar lo inexplicable y misterioso para poder dar mejor luz a lo que sí se puede comprender. [Publicado en Sin prosa ni verso] “

El comentario de Caravedo, a primera vista, parece justo respecto a las reflexiones sobre Ortodoxia, el magnífico ensayo de Chesterton en el que se identifica claramente su pensamiento. No obstante, Caravedo comete un grave error al no incluir dentro de su cita la nota que hace Borges a su propio texto. En esta nota a pie de página, Borges aclara lo siguiente: “No la explicación de lo inexplicable sino de lo confuso es la tarea que se imponen, por lo común, los novelistas policiales.” Dudo que haya atisbo de confusión respecto a lo que claramente Borges refiere, y que Caravedo concienzudamente omite. Claro que Caravedo podría acercácenos y decir: “Pero acá hay problema respecto a la idea de ‘novelistas policiales’, ‘lugar común’ e incluso la misma idea de la imposición de una tarea en una literatura rica en guiños filosóficos.” Esta(s) pregunta(s) se podría aceptar de un lector despistado que riñe con las páginas cada vez que puede, que ha abandonado el placer de la lectura y prolonga el evento noche tras noche; no obstante en Caravedo es inadmisible. Caravedo se ha encargado de transcribir y darle vida virtual (pues las publicaciones son por internet) a Caro Odevanaj, además también publicó un gran ensayo sobre el mismo Chesterton. Vale otorgarle cierto valor a la lectura de Caravedo y no abandonarlo al común de los lectores que todavía se divierte con las aventuras del queso robado.

Para Borges, Chesterton le da continuidad a Poe. Edgar Allan Poe es el iniciador del gran cuento policial que hasta ahora llega a nosotros en títulos como El código Da Vinci o Millenium. En una serie de conferencias dadas en la Universidad  de Belgrano, publicadas bajo el título Borges, oral, Borges se dedica a comentar diversos temas de su interés, de ninguna manera sus textos –como sabemos Borges odiaba hablar de sus propios escritos e incluso se mofaba continuamente de ellos cuando algún insulso entrevistador los sacaba como tema de la entrevista. En la quinta conferencia, Borges habla sobre el cuento policial y su nacimiento con la aparición de Edgar Allan Poe. Cito a Borges, pues me parece mejor dejar que el propio argentino se defienda: “Luego tenemos a Chesterton, el gran heredero de Poe. Chesterton dijo que no se habían escrito cuentos policiales superiores a los de Poe, pero Chesterton –me parece a mí-  es superior a Poe.” (204) Bajo este punto de vista, la nota que hace Borges a su propio texto sobre Chesterton no es gratuita ni un simple comentario erudito. Borges, a diferencia de la tendencia contemporánea en literatura, no subestima a su lector, lo pone a prueba. Por eso la exploración de los arquetipos policiales en los cuentos de Isidro Parodi, personaje que resuelve los crímenes desde la cárcel. La novela policial a  la que Borges alude en su nota no es un género indeterminado en el que se incluye él mismo a la par de Santiago Roncagliolo, no. La novela policial es un arquetipo literario bajo el cual se determinan ciertas historias, tendencia que emergió en el siglo XIX y proliferó en el XX.

Borges no pretende resolver el misterio de la solución del padre Brown ni mucho menos reducir la epifanía a la imaginación. En Borges, oral, el escritor argentino refiere un comentario sobre el catolicismo de Chesterton, particularmente sobre el cuento “El hombre invisible”: “El padre Brown lo ve [al asesino], charla, oye su confesión y lo absuelve porque en los cuentos de Chesterton no hay arrestos ni nada violento.” (205). Borges no asume en Chesterton un modus operandi católico en la creación de sus textos ni en la solución de sus misterio, el catolicismo es intrínseco a la personalidad del sacerdote, no es parte estructural de sus relatos. El padre Brown no está sometido por su fé – como para Chesterton-, su fe lo libera.

Por último, en las primeras líneas del ensayo comentado por Caravedo, Borges brinda una breve descripción del oficio de Chesterton que finaliza de esta manera: “…propone explicaciones de tipo demoniaco o mágico y las reemplaza, al fin, con otras que son de este mundo.” (694) Se podría objetar que se muestra el reduccionismo que Caravedo acusa; sin embargo, creo que se apunta a otra dirección. El afán de Borges con Chesterton no es eliminar la faz de misterio que nos sorprende en sus cuentos, novelas y ensayos sino determinar los aspectos del mundo en el que se desarrollan sus tramas. Borges promueve la lectura del misterio de este mundo, no la suspicacia y “fantasía” en la que decayeron algunos seguidores suyos.

Bibliografía

Borges, Jorge Luis. Obras completas Tomo I. “Otras inquisiciones”. Buenos Aires: Emecé. 2005

Borges, Jorge Luis. Obras completas Tomo 4. “Borges Oral”. Buenos Aires: Emecé. 2011

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