Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Alberto Flores Galindo’

En los últimos días nos hemos encontrado frente a declaraciones fuertes, entrevistas amorosas y censura en los medios de comunicación y todo para dejar muy mal a Ollanta Humala; sin embargo, hoy yo le digo sí a Ollanta. Un sí totalmente afirmativo y no con esperanza de que mantendrá la democracia, sino con la confianza de que hará todo lo que sea posible para mejorar las relaciones de este país consigo mismo: me parece que en Ollanta Humala no hemos encontrado el caudillo al que se refería Flores Galindo, pero sí la formación de una fidelidad al sujeto. Esta fidelidad a la que me refiero no es a ningún proyecto de peruanidad étnica ni de unión latinoamericana, tampoco es fidelidad al velasquismo ni chavismo; es fidelidad en tanto reconoce la importancia de ciertos acontecimientos en la formación de la peruanidad, en tanto reconoce un pasado colonial de oro que nunca existió como Perú, etc.

El primer acontecimiento sería la guerra con Chile y la reconstrucción de la peruanidad. Luego de perder la guerra, el Perú tuvo que restaurar no sólo Miraflores y la Biblioteca Nacional, sino también la peruanidad y el mejor ejemplo de este proyecto es Ricardo Palma y sus Tradiciones peruanas. Estos textos se han inscrito en la corriente literaria del costumbrismo; sin embargo, es válido preguntar si estas costumbres que nos relata Palma son verdaderamente tales.  Guillermo Nugent define este proceso de construcción de la peruanidad como la búsqueda de la arcadia colonial, un pasado que nunca existió como tal, pero al que nos podemos remitir en busca de orden y esperanza con la frase de “Todo pasado fue mejor”. En las lecturas a los textos de Ricardo Palma encontramos la formación del ideario peruano bajo la mirada del limeño letrado, bajo las interpretaciones del individuo de post guerra que trataba de fundar un sujeto peruano de tal forma que no se repita la desunión y la derrota de otra guerra.

Por otro lado, según el texto de Alberto Flores Galindo, La tradición autoritaria, el régimen de Velasco es más importante de lo que se quiere creer en la consideración contemporánea de peruanidad, más precisamente, Velasco le da existencia al gran otro que se había ignorado desde inicios de la colonia; las reformas como el derecho a voto desestabilizaron la estructura social que se había conformado durante varios siglos entorno a pequeños grupos oligárquicos. En ese sentido, el velasquismo fue el segundo acontecimiento en el que se hace presente la alteridad, en el que se hace presente la diferenciación, la exclusión y la fantasía de la arcadia colonial bajo las cuales había formado el ideal de peruano. Tenemos entonces que el primer acontecimiento de ruptura de los órdenes establecidos en el que se muestra el vacío de esta simbolización es la guerra con Chile y el nacimiento de la arcadia colonial, el segundo es el régimen de Velasco y la aparición de la alteridad que siempre había estado latente, pero nunca había sido escuchada pues su voz no resonaba en los oídos  peruanos, pues su existencia había sido denigrada a la del animal-humano y había perdido su capacidad de individuo.

Por último, el tercer acontecimiento es la lucha armada de los 80’s y 90’s. Acontecimiento que trajo a la luz los problemas básicos de esta nación como desigualdad, racismo, etc. Repasar los sucesos de esos años es infructuoso en este momento, sólo hay que salir a la calle y encontrarse con la memoria de aquellos que sufrieron y siguen sufriendo por esos años, sólo hay que entrar al Facebook o Twitter para saber que algo está pasando de nuevo y hay que prestar atención.

Ollanta Humala es para mí el mejor candidato por el reconomiento de estos acontecimientos, porque es claro que su proyecto de gobierno no es sólo la estabilidad y mejora económica, sino también es el inicio de la reconciliación mediante la fidelidad a esos acontecimientos que no nos hacen lo que quisimos ser, pero sí lo que somos. Acontecimientos que han sido olvidados en busca de tranquilidad y estabilidad, pues la ruptura exige cambios, pues el acontecimiento no es el suceso de acciones que marcan de manera perenne la existencia de los sujetos, más bien se encuentra como la huella de una herida a la cual hay que revisar constantemente para que no se infecte y cure bien, para que todos los músculos y tejidos se unan y se vuelvan un sujeto fuerte. Ollanta Humala, me parece, representa la fidelidad al proyecto de igualdad, ésta no sólo económica o social sino también de representatividad y de existencia, igualdad que comprende el derecho a no pertenecer (como las tribus selváticas) y el derecho a hacerlo; me parece que representa el proyecto de unir a los peruanos más allá de su lengua o lugar de nacimiento, más allá de sus culturas y economías. Y es en tanto ese proyecto que encuentro en Ollanta que le doy el Sí, un proyecto que probablemente tendrá problemas por el desconocimiento del camino a seguir;  en ese sentido es nuestra tarea la de construir el camino certero a la reconciliación, la frase más repetida para los dos candidatos es que hay que ser críticos en sus gobiernos, pues yo digo que seámoslo siempre, no sólo respecto a los gobernantes sino también respecto a nosotros mismo y nuestras acciones, porque un buen proyecto de gobierno no es válido sino tiene el apoyo de sus ciudadanos, no es afirmativo sino cuenta con la performance y representatividad de todos y cada uno de nosotros. Porque si queremos unirnos como sujetos y dejar de ver al otro como el animal-humano es hora de performar en aquello que los acontecimientos nos han dejado, es hora de crear la nación entre todos y no sólo entre el presidente y su consejo de ministros.

P.D.  Vale aclarar que este post está influenciado por las conversaciones con Esteban Palma, por Raúl Zegarra y su último post sagradaanarquia.wordpress.com/, asi como por la nota en Facebook de Juan Carlos Ubilluz sobre el sí a Ollanta.

Read Full Post »

Acabo de leer un artículo de Albeto Flores Galindo titulado “La tradición autoritaria: Violencia y democracia en el Perú” y definitivamente se ha convertido en mi artículo favorito en los últimos meses. Es, como el título lo presume, un análisis sobre la tradición democrática en el país y su relación con la violencia, a pesar del gran contenido me causó mucho interés la imagen del caudillo mesiánico, según el autor, éste es la esperanza de la reestructuración social en busca de progreso.  “…la figura de un líder mesiánico parecía ser la única fuerza capaz de trascender los conflictos inmediatos e integrar al cuerpo social.”

Ahora, el texto se ubica en el año 1986 y presenta como un análisis que no sólo debe funcionar como tal sino que también debe producir conclusiones hasta cierto sentido prácticas, sinceramente, para mí es un gran texto pre-fujimorista que ya podía vislumbrar lo que se venía. Es que, sin hacer mucho esfuerzo, al recordar cómo se presenta Alberto Fujimori en las elecciones de los 90’s nos damos cuenta que trata de representar al mesías al que se refiere Flores Galindo en su texto. Fujimori trata de presentarse como aquel con quien se solucionarán los problemas sociales, causas y efectos. Y en efecto, al ganar las elecciones se comporta como tal, como aquel que soluciona los problemas y acaba con el terrorismo; sin embargo, en su confirmación del mesianismo el pueblo pierde el derecho a la memoria, al conocimiento del precio que se debió pagar para alcanzar esa “estabilidad”. En ese sentido, me he dado cuenta de que Fujimori se presenta como el Harvey Dent de Batman: The Dark Knight.

Simplemente vale recordar la última escena de esa película (porque me estoy basando en la película) en que Batman decide que la imagen de Dent no se verá manchada por la de “Dos caras”, esto en la necesidad de darle un héroe a Ciudad Gótica, en la búsqueda de esperanza social. Recordemos mejor el papel de Harvey Dent en esa película, su personaje consiste en el verdadero mesías de la justicia, en aquel ser imparable que se enfrente directamente a la escoria que inmoviliza Ciudad Gótica. Una vez que se ha consolidado esta estructura mental al espectador, Dent es enfrentado con la misma escoria a la que quiere vencer y al perder a su novia, perderá también la idea de justicia que había consolidado, su nueva visión se basará en la eficacia natural de la suerte, es de esa manera que decidirá quien vive y quien muere: mediante el lanzamiento de una moneda, dejándoselo a la suerte, como si la vida del sujeto se definiera en el momento decisivo en que la moneda gira en el aire. A pesar de todo, Batman y el jefe Gordon deciden que ocultarán los asesinatos de Dent y los adjudicarán a Batman, concluirán que es mejor mantener la esperanza de un futuro mejor en una ciudad hecha pedazos que destituir del lugar mesiánico a Dent.

De verdad hay que hacer la analogía directa con Fujimori¿? El problema que no se plantea Batman es que la memoria siempre está presente, que el rol mesiánico es puramente temporal, pues la verdadera historia surgirá y es totalmente posible pensar ese escenario, simplemente hay que verlo representado por el retorno del Joker, aquel ser que representa la anarquía absoluta, la contradicción misma del sistema. Fujimoria se presenta como Dent, como el mesías que está destinado a resolver los problemas, aquel que viene de la clase media trabajadora y estudiante del Perú, aquel que siente el problema de no representar por no pertenecer a la mayoría racial, aquel que está fuera del orden político reinante, aquel que puede enfrentarse directamente a la escoria que azota la nación y no sólo eliminarla sino también solucionar los problemas que subyacen a esta escoria. Sin embargo, la memoria regresa, en su mandato no duró mucho la máscara mesiánica para los sectores educados y académicos, para los otros, ese pueblo silencioso y olvidado Fujimori siguió representando la imagen de Harvey Dent en Ciudad Gótica. La memoria se reencuentra con el discurso social en estos últimos meses, los delitos cometidos en el régimen de Alberto Fujimori están hoy más presentes que hacer quince o diez años, incluso están más presentes que en el momento en que periodistas y universitarios salían a las calles en voz de protesta frente a la dictadura fujimorista. Es claro el por qué, es porque Keiko representa la amenaza del olvido, representa la falsa promesa mesiánica. Promesa mesiánica se trató de identificar en PPK (porque realmente no sé cómo escribir su nombre), pero la contradicción fue demasiado latente, porque hay demasiada diferencia social como para valorar a un candidato en el que las masas no están identificadas, porque la diferencia no es sólo tal sino que es más bien diferancia (en el sentido derridadiano); PPK no es ahora el candidato que lidera las preferencias tal vez porque no es el héroe que el Perú necesita sino que el Perú merece (en el sentido de que hay gran valoración en cuanto a su curriculum, en el sentido de que si el Perú fuese sólo Miraflores, San Isidro y La Molina llevaría al Perú al crecimiento exponencial).

Fujimori no se presentó sólo como el salvador, se presentó como el mesías y no vino sólo sino que trajo con él la palabra o ley divina que materializó en la constitución del 92’, convocó a sus discípulos de diferentes partes del territorio para evangelizar según sus deseos y por último, profetizó su regreso y la continuidad de su iglesia. Tengamos cuidado pues con la profecía fujimorista, tengamos cuidado con el uso de la memoria en los diarios y programas de coyuntura electoral, porque no importa qué es lo que realmente querramos hacer, la memoria se encuentra latente, pero también esa promesa que pervive en la esperanza de los pobres, los olvidados que aún creen en su mesías representado en Keiko, aquellos que todavía prefieren ver a Dent y no a Dos Caras. Es necesario que la verdad salga a la luz, que toda la sociedad se enteré de Dos Caras y sus atrocidades de tal forma que se difumine totalmente la visión mesiánica de Fujimori, dejemos de pensar pues que porque nosotros sabemos de los crímenes cometidos en esa época o porque comúnmente se habla de corrupción fujimorista, todos saben de qué hablamos, todavía hay gente que no sabe y no es culpable del hecho. La ciudad letrada también se ha apropiado de la memoria, del derecho de olvidar y recordar lo que a ella  le parece apropiado, tal vez sea hora de desenmascararnos para poder superar este discurso mesiánico.

P.D. Si eres fanático de Batman, lo siento.

Read Full Post »