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Posts Tagged ‘Gershon Scholem’

Octavio Paz en su libro “Los hijos del limo” confiere a la Modernidad dos características: analogía e ironía. Por analogía, Paz entiende que la literatura moderna buscaba correspondencias sobre el universo, el lenguaje en ese sentido es el ¿medio? para expresar el afán por la relación; en ese sentido, el poema es un mundo, un universo sobre el cual el autor es el Creador. Por otro lado, con ironía se refiere a la constante mofa intelectual, a la representación consciente de formas clásicas, a la intertextualidad pícara de los escritores modernos. Estos conceptos van más allá de estos simples rasgos que doy ahora, pero considero que estos dos aspectos que he dado de manera escueta pueden abrir el ‘diálogo’ para el post de esta semana.

Google en homenaje a Borges

El miércoles pasado se celebraron 112 años del nacimiento de Jorge Luis Borges, maestro argentino que, a falta de nobel, recibió un homenaje en el logotipo de Google ese mismo día. Para celebrar este hecho tan importante para la literatura universal hablaré de uno de sus cuentos más importante, llámese, “El Aleph”. Como en tantos otros cuentos de su autoría, Borges es el personaje que, de manera adecuada, nos narra la historia. Historia que trata en realidad de la imposibilidad de la comprensión del mundo y de la irresponsabilidad del poeta frente al lenguaje. Carlos Argentino Daneri se presenta a Borges como el primo de una mujer que para Borges significará el fracaso del amor cortés, Beatriz. Daneri es un poeta que luego de entablar cierto acercamiento con Borges resuelve mostrarle sus versos, en los que intenta hacer una relación del planeta. Con gran pomposidad y pedantería, Daneri lee sus versos para después interpretarlos de manera un poco arbitraria –o al menos eso da a entender el relato de Borges. Estos versos en los que Daneri pretende resumir la historia del universo están perpetrados por el espíritu modernista, por el distanciamiento del creador frente a su obra en la cual el reconocimiento de lo humano es lo de menos. Luego de algunos detalles que competen al disfrute del relato borgiano, Daneri detalla a Borges la ubicación de un Aleph al cual invita a contemplar antes de la destrucción del lugar. Borges en ese momento de la narración hace lo mismo que Daneri, simbolizar en una obra literaria lo que aprecia en el Aleph y desencantarse frente a la “pobreza” de la existencia, frente al hartazgo de aquella visión en la que la imagen de Beatriz es su cable a tierra, la memoria de la finitud, el único espacio que ya no es.

Cabe recalcar esta alegoría a la analogía entre Borges y Daneri, los dos aprecian el Aleph y recurren al lenguaje para simbolizar lo que han visto. La diferencia es que Borges intenta convencernos de falsa modestia, intenta conmovernos con la imagen de Beatriz como el centro al cual recurre para ordenar un mundo que ya no es sorprendente. Sorprendente es en realidad esa ironía que circunda el relato borgiano frente a aquella poesía creacionista de inicios del siglo XX. Me parece que vale la pena entender este cuento también como una burla al poeta creador modernista que encarnó Vicente Huidobro. Borges burlándose otra vez del azor fulminado, mofándose del laberinto en el que se adentra el creacionismo del poeta chileno. Esto puede parecer también una lectura muy arbitraria y sobreinterpretativa del cuento y para anular esa idea quiero referirme a la misma Cábala que Borges rememora.

Gershom Scholem fue probablemente uno de los más importantes intérpretes del judaísmo del siglo XX, este escritor judío que influyó mucho en Theodor Adorno, Walter Benjamin, Paul Celan, etc. nos habla del papel del escritor (traductor) de la Torah (y otros textos) en el universo. Según Scholem, aquel que trabaja con los textos sagrados como la Torah o el Sepher Yetzirah debe tener mucho cuidado con la grafía, pues un pequeño error puede destruir el universo. Por lo tanto, el escritor debe estar al tanto de su ocupación, del orden metafísico que rodea la tarea de este hombre para con la humanidad. El escritor no sólo traduce los textos sagrados sino que los debe llevar a un lenguaje más puro, al lenguaje mismo, de Dios.

Ahora, tanto Daneri como Borges se enfrentan al Aleph y quedan avasallados por su inmensidad, la simbolización de ese tiempo contemplativo toma en Borges la falsa modestia y la burla sobre Daneri. Borges comprende que el lenguaje es inquebrantable, que la experiencia divina que trae el Aleph es irrealizable en el lenguaje humano. Este mismo conocimiento produce en Borges su congoja, lo irrealizable está en la falta de Beatriz y la ausencia de otro directo. La ausencia de un ser-junto-con pues lo inconmensurable del Aleph es la deshumanización del mundo para dichoso espectador. En ese sentido, Borges se ve solo sin Beatriz y regresa a su recuerdo intemporal más que anacrónico como huella de humanidad frente a un mundo que ha sido desencantado. Por otro lado, tenemos a Vicente Huidobro y Altazor. Este poema publicado en 1922 es el testimonio puro del “Creacionismo” y nos enfrenta a un poeta que si bien no se jacta de haber visto, si de quebrar la instancia lingüística y abandonar la actitud mimética del romanticismo. Altazor es un poema en el que las pretensiones modernistas son llevadas al punto de quiebre, a la apertura total del símbolo. Sin embargo, el poeta creador está solo en ese mundo post lingüístico en el que recurre a sí mismo como cable a tierra (Aquí yace Altazor azor fulminado por la altura. Aquí yace Vicente antipoeta y mago, invito aquí a revisar la polisemia del verbo “yacer”). El azor es fulminado por la altura como Borges es sobrepasado por la soledad, Vicente Huidobro es antipoeta y mago como Jorge Luis Borges es creador consciente de las cualidades místicas del lenguaje hebreo.

Borges se mofa de Huidobro y el “Creacionismo” en un cuento en el que lo que menos importa es la poética, sino la humanidad. Borges determina que es sólo un hombre frente al mundo mientras que el creador está solo en las alturas.

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Comenzó la Feria del Libro en Lima y trae novedades, pero también constantes decepciones y enojos.

Lo mejor de la FIL:

  • Comunitas librería. Esta librería que se ha caracterizado por ventas online, ha logrado un puesto en la Fil. En el stand de la feria no tiene mucho libros, pero su página web promete variedad. Me parece que lo mejor de su oferta son los libros de Trotta Editorial, con libros de Scholem, Schopenhouer, Benjamin, Habermas, Adorno, etc. Así como Taurus con autores como Todorov, Grossman y, hasta donde tengo entendido, una muy buena edición de la Crítica a la razón pura de Kant.
  • La embajada de Venezuela. Esta embajada tiene un stand más amplio que los otros y trae títulos interesantes como por ejemplo los de Biblioteca Ayacucho: Ficciones de Borges, Sobre héroes y tumbas de Sábato, etc. Vale la pena darse una vuelta para revisar qué sorpresas puede traernos la amenaza chavista.
  • La embajada de Chile. Con sus insignes escritores Roberto Bolaño, Gonzalo Rojas y Vicente Huidobro. Del primer encontramos sus novelas conocidas como 2666, Los detectives salvajes, etc. Pero también novedades como “Los sinsabores del verdadero policía”, novela póstuma que guarda estrecha relación con la ya famosa 2666.
  • Estruendomudo. El acierto de esta editorial peruana ha sido la de encontrar a un gran escritor y a un gran traductor. Si la reseña de Alexis Iparraguirre sigue la verdad del texto, debemos esperar mucho más del recién descubierto Bilge Karasu y su novela, editada por el sello peruano, “El jardín de los gatos desaparecidos”.
  • Editorial Planeta. Con ofertas en la sección de pintores y fotógrafos. 50% en libros de la obra pictórica de Salvador Dalí y Vincent Van Gogh.
  • Librerías La Familia. Como siempre esta librería trae buenos libros como la nueva edición de bolsillo de Alianza Editorial, un formato más sobrio y completo que trae novedades como Los hermanos Karamazov de Dostoievsky en un sólo tomo a 80 soles. Además han conseguido las novedades en el autor oriental Amin Maloof y también traen novedades en su sección de estudios filosóficos a cargo de Adriana Hidalgo Editorial, autores claves como Giorgio Agamben, Franz Rosenzweig, Didi Huberman, etc.
Estos son unos de los aciertos que ha traido la feria de este año, vale la pena darse una vuelta para encontrar aquellos stands que suelen dejarse de lado, pero que siempre traen un as bajo la manga.
Lo malo de la FIL 2011:
  • La embajada de Argentina. Esta embajada tiene uno de los mayores stand de la feria y no vende libros. Muy interesante que en una Feria de Libro no vendan lo que promueben. Lo que pasa es que en realidad son editoriales argentinas que buscan distribuidoras y librerías peruanas interesadas. Sus mayores desaciertos son provocar a los compradores y fanáticos librescos con títulos como Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato en la editorial Alción con estudio crítico y escritos del autor sobre el texto. Una decepción realmente.
  • La casa verde y El virrey. Librerías que brillan por su ausencia, librerías que le darían otros aires a la FIL.
  • Este año se celebran los 100 años del nacimiento de Jose María Arguedas y Adolfo Wesphalen. Dónde está la promoción¿? La FIL no debería estar avocado simplemente a la venta de libros, en teoría debería interesarse por la difusión cultural. Un acto significativo sería rendirle un pequeño, pero justo homenaje literario a uno de los mejores escritores peruanos del siglo pasado.
  • Por último, la entrada a la FIL cuesta 3 soles, yo me pregunto por qué. Qué renombrado escritor han traído los organizadores para justificar el cambio de 1 sol a 3 soles (Corbacho? Ortiz?) Acaso no es el mismo lugar en el que se hizo la FIL el año pasado¿? La ubicación sigue siendo pésima, no hay estacionamiento. Por qué el alza de la entrada¿? Por otro lado, acaso la FIL no es una actividad que busca la difusión de la cultura y el hábito lector generalizado¿?. Yo tenía entendido que  la FIL era el espacio en que los peruanos disfrutaban de ver libros, compartir exposiciones, etc; sin embargo ahora vale preguntar para quién se está reservando este derecho. No es que quiera hacer política, pero vale la pena recalcar que si el objetivo es la difusión de la cultura es necesario el precio mínimo. El cliché del lector aristócrata ronda nuestra desgastada ciudad.
En fin, la FIL es un momento para disfrutar, para ser torturado por la indecisión de comprar tal o cual libro e incluso, si es posible, de reventar la targeta de crédito con ejemplares que perdurarán largamente en las memorias de sus lectores. No es la mejor FIL, pero siempre es bueno encontrarse con amigos y compartir la conversación desinteresada de tal o cual título.

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Jorge Luis Borges en su cuento “El milagro secreto” narra la historia de Jaromir Hladík, escritor de ascendencia judía que es sentenciado a morir por fusilamiento a manos del ejército nazi de la Segunda guerra. Su culpa fue escribir textos judaizantes. Una vez condenado esperará con ansiedad su muerte, repasará los eventos que lo habrían marcado como hombre y, finalmente, concluirá que el acontecimiento para el cual fue llevado al mundo fue la escritura de su drama “Los enemigos”, con esta anagnórisis se encomendará a Dios en busca de su existencia, mejor dicho, Hladík supone que si Dios existe y él también lo hace, entonces pide a Dios que le brinde un año para poder trabajar su drama. Dios le concederá el tiempo pedido: “Lo mataría el plomo alemán, en la hora determinada, pero en su mente un año transcurría entre la orden y la ejecución de la orden”.

En este cuento es notable la “salida” mística que toma la narración; sin embargo, en la estructura simbólica del cuento se muestra el sustento de este Dios al que, pareciera, Hladík se encomienda con mucha suspicacia. Suspicacia que podría entenderse como el cambio de perspectiva, aquel momento (sin lugar) en que Hladík cambia del recelo de su existencia a la bienvenida a lo imposible, el momento de fe. Este momento de fe, de bienvenida a lo imposible es tomado por filósofos judíos como Derrida y Scholem en el marco de la tradición cabalística, Walter Benjamin también tendrá una concepción de ese imposible con la dialéctica en reposo. La dialéctica en reposo es ese no-lugar, pues es el momento en que las imágenes fundan una forma de ver el mundo, visión momentánea pero evocativa que desencadena otras evocaciones que no necesariamente siguen un orden racionalista. Visión momentánea porque antes de cimentarse se abre a otras posibilidades, a nuevas evocaciones. Bajo este precepto se podría entender la crítica al racionalismo por parte de Benjamin, crítica que podría identificarse en las acciones de Hladík; la crítica al racionalismo que hace Benjamin es en la narración borgiana, la escapatoria ante la muerte, el triunfo de la vida sobre la muerte o tal vez  el triunfo de la potencialidad de la vida.

Contenido del Sepher Yetzirah

En las concepciones mesiánicas de Walter Benjamin se tiene presente la naturaleza espiritual del lenguaje, el hombre es creador en el lenguaje, pues al darle nombre a las cosas les da vida. La tarea del traductor, por otro lado, será la de llevar el lenguaje humano al lenguaje de Dios. Como dice Gershom Scholem, el hombre que trabaja en los textos como la Torah debe tener sumo cuidado pues cualquier error en los signos puede destruir el universo. El lenguaje es creador y destructor del universo. Jaromir Hladík es presentado en la narración borgiana como un traductor del Sepher Yezirah, libro que trata de la creación del universo y en el que se “encuentran” los nombres de Dios, uno de los primeros libros del misticismo cabalístico. Este personaje entonces no es un simple escritor, no es un simple traductor judío; este personaje es un creador, su tarea es la de llevar el lenguaje de los hombres a un lenguaje más espiritual en el encuentro con Dios. Sin embargo, también leemos que es un hombre que no está orgulloso de sus trabajos, es un hombre que no se ve en ellos. Para Hladík su historia se centra en la creación del drama “Los enemigos” y es por ella que se encomienda a Dios. “Los enemigos” es un drama que consiste en la narración de Roemerstadt, él se da cuenta de que las cosas que ha creído sucedieron, no lo hicieron. Es un hombre que se enfrenta a la muerte y que a última hora se da cuenta de que en realidad él es parte de los delirios de otro hombre. Hladík ruega por ello, Hladík ruega a Dios como si él fuese el primer hombre que es parte de los delirios de Dios.  “Los enemigos” puede ser otra forma de ver la vida de Hladík, pues a inicios del cuento, Borges nos relata un sueño de Hladík en que éste se encuentra en un juego de ajedrez disputado por dos familias, disputado desde tiempo inmemorables. El ajedrez que simboliza el juego maquiavélico y la suposición de movimientos del contrincante, tal vez los delirios del que juega. Dios está presente en el sueño de Hladík y de su drama final. Podemos entender entonces que la historia del personaje de “Los enemigos” es la historia de Hladík y la historia de Hladík es la historia de todos los hombres. La Cábala judía explica que un hombre al final de sus días ha sido todos los hombres. Esto lo podemos entender por la importancia de la tradición, por la evocación que se señala en el carácter oral de la tradición en el texto “El narrador” de Benjamin.

La importancia de la tradición que señala Benjamin en su texto está en el lenguaje. El lenguaje es la fuente evocativa, la oralidad (narración) del lenguaje del hombre puede representar asimismo la crítica al racionalismo (la escritura). El que a Hladík se le haya concedido un año para trabajar su texto no supone que debamos tomar el hecho literalmente, sino que podríamos entenderlo como la potencialidad del lenguaje, como la facultad del hombre como creador de mundos, como la importancia de la oralidad, la memoria y la tradición. El que Hladík trabaje un año en su texto y muera fusilado apenas lo termina puede entenderse como la acción misma de la dialéctica en reposo, como aquel momento (sin lugar) en que se le da bienvenida a lo imposible. El acto de fe entonces no consiste en Dios mismo, sino en la mística del lenguaje.

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